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Hoy me visto de negro

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  Fotografía de Regina Lopez Puerta. Por Jhosselin Alexandra . Sin duda el 15 y 16 de septiembre son fechas que llevamos en la memoria. Comida, trajes típicos, fiesta, música. Pero este 15 y 16 de septiembre lo recordaremos por siempre, porque lxs mexicanxs estamos hartxs de tantas injusticias, estamos hartxs de cómo usurpan el poder y lo dictan bajo su fundamento. Podría haber escrito sobre lo orgullosa que estoy de ser mexicana, que ya lo he hecho,  pero ya no puedo estarlo. ¿Cómo se puede sentir orgullo ante un país que se rige bajo el patriarcado? ¿Uno donde la autoridad sólo observa a lo lejos como si fuésemos su circo? No somos un espectáculo para presenciar bebiendo tequila. Pero sin duda este 15 y 16 de septiembre todxs bebemos tequila, porque hay quién va a mirar y juzgar, hay quien va a beber para quitar la pena y también están los que como un empujón de valor beberán para gritar sin pena. Hemos sido penosos toda la vida, toda la historia, hoy nos toca grit...

Alguna vez

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Foto de Delfina lacub vía Unsplash. Por Anónima . Si alguna vez vuelves a mis brazos,  te abrazaré con toda la fuerza que he acumulado en el tiempo que estuvimos separadas.  Compartiré mi calor y haré una manta con el amor que me faltó darte  y la iré tejiendo conforme pasen los días a tu lado. Si mi desierto despeina una vez más tus cabellos, conservaré mi aliento y lo soltaré como la brisa que te despierta en las mañanas, porque quiero ser tus manos, tus labios, tus besos. Si alguna vez vuelves a mis brazos, las raíces que sembraste en mi corazón cobrarán vida una vez más, y florecerán margaritas blancas, puras, inocentes y rodearán todo mi cuerpo y guardarán mi néctar y las lágrimas que diariamente derramo para conservarlas con vida. Si alguna vez vuelves a mis brazos, por favor que esta vez sea para siempre, porque la luna me enfría, y la manta no está tejida y el desierto me hiela y mi aliento se contiene y no llego a tus manos, tus labios ni tus brazos...

Quiero quererte

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  Foto de Danielle Macinnes vía Unsplash. Por Esme Chayez .  I.                    No necesito que me mires No necesito que me mires. Necesito que me dejes. Te arrastras en mi estómago y revuelves mi aliento con tu veneno. Ya no lo tolero. Me haces sentir inútil Pero no sé cómo sacarte. ¿Será que te tengo atrapada? ¿Será que me tienes atrapada? Podría arrancarme el cabello de la cabeza Si solo supiera Que eso te dolerá más a ti. Me desprendo de mi piel Buscándome en tu carne. Inhalo profundo para sacarte con una ráfaga de aire Pero sigues siendo tú a quien veo en el espejo, Cuando intento reconocer mis facciones en tu cara, Y solo soy la sombra que se asoma en la oscuridad de tus ojos. No puedo mirar mi reflejo Porque no reconozco a quien veo. Quiero pensar que… ¿Qué quiero pensar? ¿Quiero pensar? No. No lo sé. Sé que quiero mirar. Y no necesito que me mires. II.    ...

El aire en mis venas

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  Foto de Lydia Kasiana vía Unsplash. Por Esme Chayez .  Para Ale: Quiero abrazar el aire que respirábamos y que ese mismo aire impregne mis pulmones, que ese mismo aire recorra mis venas, que ese mismo aire oxigene mi sangre.   Quiero abrazar el aire que respirábamos y que ese mismo aire limpie la viscosidad de mis pensamientos, borre los traspiés de mis sentimientos.   Y quiero respirar muy profundamente porque necesito entender qué pasa en los pulmones que no es el aire que respirábamos el aire que respiro.   Y voy a respirar muy profundamente, y tu presencia intentaré buscar en el aire que respirábamos.

Los ojos de la pantalla rota

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Foto de Hanna Postova vía Unsplash. Por Regina Lopez Puerta .  Para él fue muy extraño que lo encontraran de esa manera. Desangrándose en el piso de un cuarto ajeno con los gestos irreconocibles y el celular de un hombre muerto en la mano. Tenía la nariz como una trompa de elefante, cuatro costillas rotas, múltiples fracturas en el cráneo y una mancha de semen fresco empapando sus pantalones. A pesar de la deformidad de sus facciones, había algo en su expresión que se podía interpretar como si él hubiera comprendido algo que nadie más sabía. Ese detalle hacía que la escena siniestra tuviera, extrañamente, un aura angelical.  Hasta los trece años, su vida había transcurrido sin mayor alteración. Iba tranquilamente a la escuela, comía en su casa, y a las cinco se juntaba con los otros niños del barrio. Su vida no era muy diferente a la de los demás. Obviamente, había tenido problemas como todos. Su madre murió durante el parto así que nunca llegó a conocerla. Se quedó bajo ...

Hermanos de armas

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  Foto de Daniil Silantev vía Unsplash. Por Carolina Peyrot .  La intensa lluvia caía mientras el grupo del Sargento Veli subía la colina. Días después, los rayos del sol les quemaban, pero continuaron sin titubear. El hambre apretó sus estómagos. Las armas les pesaron en los brazos. Siguieron adelante, impulsados por su noble encomienda. Defensores de la patria, héroes de la guerra, protectores de la paz, destructores del mal. Al retomar la marcha, sus pechos se hincharon de orgullo. A kilómetros de distancia, su enemigo acechaba. El Sargento Brodric y sus hombres caminaron por el fango. Su uniforme verde se manchó, pero poco importaba. Sus mochilas pesaban. El calor los sofocaba. El cansancio los apremiaba, pero persistieron en su ilustre tarea. Armas en mano, alzaron la vista y sonrieron al cielo. Defensores de la patria, héroes de la guerra, protectores de la paz, destructores del mal. Al retomar la marcha, sus pechos se hincharon de orgullo. A kilómetros de distanci...

Hablé con Dante y me di cuenta de esto

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Foto de Birmingham Museums Trust vía Unsplash. Por Regina Lopez Puerta.   Hablé con Dante y me di cuenta de esto Dante creyó que conocía el infierno, pero no le dijeron que había uno peor. No le contaron que aquí vivimos en sábanas de seda llorando lágrimas con sabor a monedas. No sabe que aquí los castigos no los paga uno con torturas al cuerpo, sino que entregamos nuestras conciencias al servicio de los que nos matan. Aquí nos arrancan los corazones en llamas y nos dejan en su lugar sacos de arena para que nos arrastremos sobre el piso dejándonos la existencia en pedazos de alpiste para los cuervos que nos rondan por encima. Aquí nadie puede pagar sus pecados porque aquí hasta el que no peca paga; aquí todos estamos condenados porque, querido Dante, no existe el paraíso, y ni siquiera a un purgatorio. Nuevas fiestas Deberíamos de tener funerales Pero de nacimientos Y celebrar con fiestas la muerte ¿Por qué lloramos cuando alguien muere?  Si ya libraron su condena  ...