Hablé con Dante y me di cuenta de esto

Foto de Birmingham Museums Trust vía Unsplash.

Por Regina Lopez Puerta. 


Hablé con Dante y me di cuenta de esto

Dante creyó que conocía el infierno, pero no le dijeron que había uno peor. No le contaron que aquí vivimos en sábanas de seda llorando lágrimas con sabor a monedas. No sabe que aquí los castigos no los paga uno con torturas al cuerpo, sino que entregamos nuestras conciencias al servicio de los que nos matan. Aquí nos arrancan los corazones en llamas y nos dejan en su lugar sacos de arena para que nos arrastremos sobre el piso dejándonos la existencia en pedazos de alpiste para los cuervos que nos rondan por encima. Aquí nadie puede pagar sus pecados porque aquí hasta el que no peca paga; aquí todos estamos condenados porque, querido Dante, no existe el paraíso, y ni siquiera a un purgatorio.


Nuevas fiestas

Deberíamos de tener funerales
Pero de nacimientos
Y celebrar con fiestas la muerte

¿Por qué lloramos cuando alguien muere? 
Si ya libraron su condena 

Lloren por los que están destinados a vivir 
Pobres desafortunados, somos los que tenemos que despertar cada día.



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