Duelo y melancolía frente a la adversidad económica en el capitalismo tardío
De Seika I en Unsplash.
Por Joshua Hurtado.
Las contiendas donde la clase, como identidad que aglutina las exigencias de los trabajadores, ha ocupado el centro de la lucha política y económica se han visto frustradas ante un panorama donde procesos de neoliberalización han sido impuestos por las élites a cargo de la toma de decisiones públicas. Ya sean capitalismos de Estado, o capitalismos donde agentes del libre mercado penetran las esferas de la política para asegurarse que la creación de leyes y el desarrollo de políticas públicas les favorezcan, en la mayoría de los lugares donde están presentes han logrado afianzar su poder y ampliar la brecha entre aquellos que más tienen y aquellos más desfavorecidos por el sistema económico.
Una línea argumentativa que explica la victoria de estos capitalismos es la ausencia de paradigmas alternativos viables propuestos por sus críticos, específicamente por la identidad de clase. Dado que el concepto de clase ha estado presente cuando menos desde la Revolución Industrial, surge la duda de por qué no ha habido un proceso de propuestas, diseño e implementación de paradigmas económicos alternos exitosos. Se presentan a continuación dos razones. El primero es la explicación propuesta por algunos intelectuales post-marxistas o con afiliaciones a teorías postestructuralistas: hay un asimiento por parte del capitalismo hacia la sociedad, un asimiento psicoanalítico que dificulta la acción de las identidades subordinadas contra el capitalismo que, inconscientemente, necesitan. El segundo es cómo ayudan los conceptos de duelo y melancolía, derivados inicialmente del psicoanálisis freudiano, a visualizar diferentes panoramas en la lucha contra los capitalismos que perpetúan la desigualdad.
En un principio, para los malestares del capitalismo moderno de las sociedades industriales, Marx había propuesto en su Manifiesto Comunista las vías del socialismo y del comunismo. Experimentos políticos de ello derivaron en la Unión Soviética como el gran ejemplo de lo que sería una alternativa al capitalismo. Si bien su colapso se debió a una diversidad de factores, como un cambiante contexto internacional, me permito señalar dos que considero centrales: su autoritarismo en detrimento de la vida de sus ciudadanos, y la necesidad de mantener al capitalismo como enemigo sin demostrar los beneficios de un paradigma alterno, incluso llegando a practicar un capitalismo de Estado previo a su colapso. Mientras tanto, en las sociedades liberales occidentales la lucha contra los malestares del capitalismo tampoco ha tenido grandes éxitos. Prueba de ello son los regímenes de Reagan en Estados Unidos y Thatcher en Reino Unido, y la fragmentación de los movimientos radicales de izquierda en estas sociedades. ¿Cómo se puede explicar esto?
Académicos como Wendy Brown (1995) han expuesto algunas de las paradojas que se generan en las sociedades liberales, burocráticas y capitalistas de la modernidad tardía: por un lado, estas sociedades continúan generando sus propios malestares y críticos conforme sus prácticas van concentrando la riqueza y las oportunidades de éxito en unos pocos, una élite política y económica. Por otro, son bastante exitosas en evitar o limitar el éxito de estos críticos y de reproducir las condiciones de desigualdad y exclusión. Otros, como Slavoj Zizek (1989), señalan la posibilidad de que aquellos que se ven afectados por estas prácticas puedan obtener jouissance (expresión usada para identificar un placer transgresor) de ciertos elementos de las mismas. Özselçuk (2006) adopta esta línea argumentativa y la delimita aún más. Para él, el capitalismo es constitutivo de las identidades de clase de “dueños de capital” y de “trabajadores asalariados” (antiguamente, los capitalistas y el proletariado). El autor menciona que el problema con la política de identidades derivadas del capitalismo es la ubicación del perjuicio capitalista hacia los trabajadores como el elemento esencial de esta identidad, y al mantenerlo así, cualquier posibilidad de transformar las condiciones económicas se ve frustrada. Es una política de resentimiento, donde la identidad herida se ve a sí misma como moralmente superior a aquella que le causó daño, y por esta razón, se mantiene en una posición de subordinación a ella. Esta visión de sí misma lo que oculta es un deseo transgresor, como elaborado por Zizek, de la continuación del capitalismo explotador, sentido por la identidad de clase subordinada pero nunca reconocida a nivel consciente.
Ahora el trabajo es integrar las nociones de duelo y melancolía freudianas al análisis de estas relaciones de clase. En la disciplina psicoanalítica tradicional, se ve a la melancolía como un apego patológico y paralizador hacia la pérdida, y el duelo es aquel proceso que permite reconocer los sentimientos de pérdida y trabajar con ellos para superarla y formar nuevas relaciones humanas y vínculos afectivos, generalmente mediante el distanciamiento con la fuente de la pérdida. Pero académicos como Zizek, Özselçuk, Gibson y Cameron (2004), Butler (2006), y Glynos (2014) afirman que estos conceptos se pueden utilizar no únicamente en el ámbito del psicoanálisis a nivel individual, sino que también pueden reactivarse para el análisis de cuestiones sociales más amplias, como la política y la economía. En particular es importante relacionar estos conceptos con sus efectos: el duelo tiene carácter transformador y habilitador, mientras que la melancolía permanece circunscrita dentro de la política de resentimiento y es más probable que surja en respuesta a las adversidades económicas súbitas.
La adversidad económica súbita se experimenta como una pérdida porque produce un cambio abrupto en las expectativas y condiciones de vida: el sentido de estabilidad se rompe, planes de consumo se desvanecen, y prácticas continuas como salidas por placer o viajes desaparecen para enfocar los recursos en lo más esencial. Los trabajadores que se encuentran en esta situación como resultado de los procesos de neoliberalización capitalista corren el riesgo de permanecer inmersos en sus narrativas de la herida que sufrieron ante estos procesos; mantienen el resentimiento y la frustración, así como la añoranza de su estilo de vida que ha desaparecido a causa de procesos de recortes de gastos o restructuración económica. Se vuelven sujetos melancólicos: los trabajadores se sumergen de su identidad como “trabajadores”, y sintiendo el dolor por la pérdida de aquella vida que no es más suya. En consecuencia, son incapaces de visualizar formas alternas en las que la economía puede funcionar.
Dos casos, expuestos por Özselçuk y Gibson y Cameron (2006; 2004), elaboran en cómo se puede usar la noción de duelo para ayudar a aquellos que se identifican como “trabajadores” a visualizarse de otra manera y poder escapar de las relaciones opresoras de clase características del capitalismo. Özselçuk presenta un caso de restructuración económica en Turquía. Con despidos masivos debido a esto, un grupo de investigadores se encargaron de trabajar con sus narrativas de “herida” por este proceso de neoliberalización, tratando de identificar elementos claves que podrían ayudar a formar una comunidad que no estuviera vinculada a la explotación del capitalismo. El proceso de duelo para separarse de la identidad de clase de “trabajador” consistió de dos etapas. Primero llevaron a cabo una desidentificación con respecto a la identidad de “trabajador” con los antiguos trabajadores afectados por los despidos, relacionando una serie de problemas políticos, culturales y económicos al capitalismo de Estado en Turquía. Al mismo tiempo, precisaban aspectos en sus narrativas que podían ayudarles a verse como una comunidad. En un segundo momento, se les dieron ejemplos de empresas colectivas exitosas dirigidas por los mismos trabajadores, donde cada uno de ellos sería un accionista. Si bien los investigadores lograron vincular a varias personas afectadas por los procesos de reestructuración con este método, los intentos de impulsarlos a crear sus propias empresas o movimientos colectivos políticos fallaron porque se descubrió que la pérdida del empleo se relacionaba también con el desvanecimiento del sueño de una “República Turca”, algo para lo que los investigadores no estaban preparados.
En otro caso, sin embargo, presentado por Gibson y Cameron, este mismo método de desidentificar a las personas con la identidad de trabajador y presentarles caminos alternos de organización económica sí dio resultados. Los sujetos en Latrobe Valley, Australia, emprendieron con éxito una serie de proyectos comunitarios donde se fomentaba la impartición de conocimientos y se generaba capital social. Entre sus proyectos concretos estuvieron clases de computación y jardines comunitarios. También se dieron talleres de proyectos culturales e incluso se creó un negocio de café-internet. Lo que esto mostró a los investigadores es que el proceso de duelo, mediante mecanismos de desidentificación y luego vinculación con otras formas de organización económica exitosas, tiene posibilidades de ayudar en un enfrentamiento contra el capitalismo explotador.
Como una breve conclusión al tema, es importante enfatizar que el proceso de duelo tiene un carácter transformador, pues le permite a las identidades subordinadas en el capitalismo visualizarse de otra manera. Pero para ello es necesario aceptar, primero, las pérdidas del antiguo estilo de vida y los vínculos afectivos hacia el mismo, y después, los esfuerzos involucrados en generar un proyecto económico alternativo. Empresas dirigidas por sus mismos trabajadores y centros comunitarios con negocios diversos pertenecientes a sus miembros son algunos de los proyectos que pueden generar un contrapeso real al capitalismo explotador.
Publicado originalmente el 2 de junio de 2015. Nota de archivo
Bibliografía
Brown, W. “Wounded attachments”. States of injury: Power and freedom in late modernity, 526 – 76. Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1995. Impreso.
Butler, J. Precarious Life: the Powers of Mourning and Violence. Londres: Verso, 2006. Impreso.
Gibson, K. y Cameron, J. “Participatory Action Research in a poststructuralist vein”. Geoforum, 36 (2005), 315-331. Impreso.
Glynos, J. “Death, Fantasy, and the Ethics of Mourning.” Carpentier, N. y Van Brussel, L. (eds). Interdisciplinary Perspectives on the Social Construction of Death. Londres: Palgrave, 2014. Impreso.
Özselçuk, Ceren. “Mourning, Melancholy, and the Politics of Class Transformation.” Rethinking Marxism 18.2 (2006): 225-40. Impreso.
Zizek, Slavoj. The Sublime Object of Ideology. Londres: Verso, 1989. Impreso.

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