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Mostrando entradas de agosto, 2020

Los ojos de la pantalla rota

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Foto de Hanna Postova vía Unsplash. Por Regina Lopez Puerta .  Para él fue muy extraño que lo encontraran de esa manera. Desangrándose en el piso de un cuarto ajeno con los gestos irreconocibles y el celular de un hombre muerto en la mano. Tenía la nariz como una trompa de elefante, cuatro costillas rotas, múltiples fracturas en el cráneo y una mancha de semen fresco empapando sus pantalones. A pesar de la deformidad de sus facciones, había algo en su expresión que se podía interpretar como si él hubiera comprendido algo que nadie más sabía. Ese detalle hacía que la escena siniestra tuviera, extrañamente, un aura angelical.  Hasta los trece años, su vida había transcurrido sin mayor alteración. Iba tranquilamente a la escuela, comía en su casa, y a las cinco se juntaba con los otros niños del barrio. Su vida no era muy diferente a la de los demás. Obviamente, había tenido problemas como todos. Su madre murió durante el parto así que nunca llegó a conocerla. Se quedó bajo ...

Hermanos de armas

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  Foto de Daniil Silantev vía Unsplash. Por Carolina Peyrot .  La intensa lluvia caía mientras el grupo del Sargento Veli subía la colina. Días después, los rayos del sol les quemaban, pero continuaron sin titubear. El hambre apretó sus estómagos. Las armas les pesaron en los brazos. Siguieron adelante, impulsados por su noble encomienda. Defensores de la patria, héroes de la guerra, protectores de la paz, destructores del mal. Al retomar la marcha, sus pechos se hincharon de orgullo. A kilómetros de distancia, su enemigo acechaba. El Sargento Brodric y sus hombres caminaron por el fango. Su uniforme verde se manchó, pero poco importaba. Sus mochilas pesaban. El calor los sofocaba. El cansancio los apremiaba, pero persistieron en su ilustre tarea. Armas en mano, alzaron la vista y sonrieron al cielo. Defensores de la patria, héroes de la guerra, protectores de la paz, destructores del mal. Al retomar la marcha, sus pechos se hincharon de orgullo. A kilómetros de distanci...

Hablé con Dante y me di cuenta de esto

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Foto de Birmingham Museums Trust vía Unsplash. Por Regina Lopez Puerta.   Hablé con Dante y me di cuenta de esto Dante creyó que conocía el infierno, pero no le dijeron que había uno peor. No le contaron que aquí vivimos en sábanas de seda llorando lágrimas con sabor a monedas. No sabe que aquí los castigos no los paga uno con torturas al cuerpo, sino que entregamos nuestras conciencias al servicio de los que nos matan. Aquí nos arrancan los corazones en llamas y nos dejan en su lugar sacos de arena para que nos arrastremos sobre el piso dejándonos la existencia en pedazos de alpiste para los cuervos que nos rondan por encima. Aquí nadie puede pagar sus pecados porque aquí hasta el que no peca paga; aquí todos estamos condenados porque, querido Dante, no existe el paraíso, y ni siquiera a un purgatorio. Nuevas fiestas Deberíamos de tener funerales Pero de nacimientos Y celebrar con fiestas la muerte ¿Por qué lloramos cuando alguien muere?  Si ya libraron su condena  ...

Decisión unánime

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  Foto de Portuguese Gravity vía Unsplash. Por Griselda Zavala Márquez .    Hola, Kiara:   Hoy quería hablarte, pero no me atreví. Las buenas noticias siempre nos la dábamos por llamada y no quería romper esa costumbre. Aunque creo que ya no se dará más.  Mi cariño chiquito, Kiki querida, desde el principio debí de ser más clara, pero ya lo voy a ser. Es momento de que terminemos. Perdón que te lo escriba justo cuando vas en camino a Jalisco. Perdona por estar cambiando de opinión justo un día después de cuando te dije que lo iba a intentar.  Kiki, perdóname por no ser valiente. Yo sé que tú puedes con un montón de situaciones como esta: una relación a distancia. Pero yo no me puedo imaginar mi vida ni mis días sin ti. Ya sé, me vas a decir: “no seas exagerada, no me necesitas”. Sí, es cierto, pero yo elijo estar contigo. Pero no puedo irme contigo a Jalisco. Tengo obligaciones aquí en Monterrey, las sabes muy bien y no me obligarás a irme contigo. Te ...